jueves, 3 de octubre de 2013

MICROMACHISMOS: LA VIOLENCIA INVISIBLE EN LA PAREJA

MICROMACHISMOS:
LA VIOLENCIA INVISIBLE EN LA PAREJA
LUIS BONINO MENDEZ


Mujeres maltratadas, varones violentos: dos dramáticos aspectos de las asimétricas relaciones de género. En todo el mundo occidental, la violencia (masculina) hacia las mujeres se torna evidente y se deslegitima de forma creciente. Cada vez más, los dispositivos jurídicos y  sanitarios ejercen acciones sobre las personas involucradas, y el campo de la salud mental no es ajeno a ello.
Sin embargo, la deslegitimación y los abordajes legales y terapéuticos se han realizado casi exclusivamente sobre las formas evidentes, máximas y trágicas de dicha violencia y sus efectos. Pero, si pensamos que la violencia de género es toda acción que coacciona, limita o restringe la libertad y dignidad de las mujeres, podemos comprobar que quedan ignoradas múltiples prácticas de violencia y dominación masculina en lo cotidiano, algunas consideradas normales, algunas invisibilizadas y otras legitimadas, y que por ello se ejecutan impunemente.

PODER Y GENERO
   El poder no es una categoría abstracta; el poder es algo que se ejerce, que se visualiza en las interacciones (donde sus integrantes lo despliegan). Este ejercicio tiene un doble efecto: opresivo, pero también configurador en tanto provoca recortes de la realidad que definen existencias (espacios, subjetividades, modos de relación, etcétera).
La desigual distribución del ejercicio del poder de dominio conduce a la asimetría relacional. La posición de género (femenino o masculino) es uno de los ejes cruciales por donde discurren estas desigualdades de poder, y la familia/pareja, uno de los ámbitos en que se manifiesta
Este poder de dominio masculino, arraigado como idea y como práctica en nuestra cultura se mantiene y se perpetúa, entre otras razones por:
v  La división sexual del trabajo, que aún adjudica a la mujer el espacio doméstico.

v  Su naturalización y su inscripción axiomática en las mentes de mujeres y varones.

v  La falta de recursos de las mujeres y la deslegitimación social de su derecho a ejercer el poder autoafirmativo

v  El uso por los varones del poder de macrodefinición de la realidad y del poder de microdefinición, que es la capacidad y habilidad de orientar el tipo y el contenido de las interacciones cotidianas en términos de los propios intereses, creencias y percepciones.
Poder llamado también de puntuación que se sostiene en la idea del varón como autoridad que define qué es lo correcto (Saltzman, 1989).
v  La explotación de las femeninas capacidades de cuidado y de ayudar a crecer a seres humanos (el llamado "poder del amor" - Jonnasdotir, 1993) en las que nuestra cultura hace expertas a las mujeres.


LOS MICROMACHISMOS

Son prácticas de dominación y violencia masculina en la vida cotidiana, del orden de lo "micro, lo casi imperceptible, lo que está en los límites de la evidencia. Comprenden un amplio abanico de maniobras interpersonales que impregnan los comportamientos masculinos en lo cotidiano. En la pareja, que será el ámbito del que me
ocuparé, se manifiestan como formas de presión de baja intensidad más o menos sutil, con las que los varones intentan, en todos o en algunos ámbitos de la relación (y como en todas las violencias de género):

v  Imponer y mantener el dominio y su supuesta superioridad sobre la mujer.
v  Reafirmar o recuperar dicho dominio ante la mujer que se "rebela" de "su" lugar en el
vínculo.
v  Resistirse al aumento de poder personal o interpersonal de la mujer con la que se vincula o aprovecharse de dichos poderes;
v  Aprovecharse del "trabajo cuidador" de la mujer.

Puntualmente, los micromachismos pueden no parecer muy dañinos, incluso pueden resultar normales o intrascendentes en las interacciones, pero su poder, devastador a veces, se ejerce por la reiteración a través del tiempo, y puede detectarse por la acumulación de poderes de los varones de la familia a lo largo de los años. Un poder importante en este sentido es el de crearse y disponer de tiempo libre a costa de  la sobreutilización del tiempo de la mujer.


MICROMACHISMOS COERCITIVOS

En estos mM, el varón usa la fuerza (moral, psíquica, económica o de la propia personalidad), para intentar doblegar a la mujer, limitar su libertad y expoliar el pensamiento, el tiempo o el espacio, y restringir su capacidad de decisión. La hacen sentir sin la razón de su parte y ejercen su acción porque provocan un acrecentado sentimiento de derrota cuando comprueba la pérdida, ineficacia o falta de fuerza y capacidad para defender las propias decisiones o razones. Todo ello suele promover inhibición, desconfianza en si misma y disminución de la autoestima, lo que genera más desbalance de poder.


INTIMIDACIÓN
Es un micromachismo que está en el límite entre la violencia psicológica y los propiamente dichos. Maniobra atemorizante que se ejerce cuando el varón ya tiene fama (real o fantaseada) de abusivo o agresivo. Da indicios de que si no se le obedece, 'algo" podrá pasar. Implica un arte en el que la mirada, el tono de voz, la postura y cualquier otro indicador verbal o gestual pueden servir para atemorizar.

CONTROL DEL DINERO

Gran cantidad de maniobras son utilizadas por el varón para monopolizar el uso o las decisiones sobre el dinero, limitándole su acceso a la mujer. Basado en la creencia que el dinero es patrimonio masculino, sus modos de presentación son muy variados: no información sobre usos del dinero común, control de gastos y exigencia de detalles, retención, lo que obliga a la mujer a pedir.


NO PARTICIPACIÓN EN LO DOMESTICO
El varón se niega a colaborar en las tareas domésticas Basada en la creencia que lo doméstico es femenino y lo público masculino, por este grupo de maniobra se impone a la mujer hacerse cargo del cuidado de algo común: el hogar y las personas que en ella habitan.

USO EXPANSIVO-ABUSIVO DEL ESPACIO FÍSICO Y DEL TIEMPO PARA SI
Se apoyan en la idea de que el espacio y el tiempo son posesión masculina, y que por tanto la mujer tiene poco derecho a ellos. Por tanto su apoderamiento es natural y no se piensa en la negociación de espacios y ni de tareas comunes que llevan tiempo. Así, en cuanto al espacio en el ámbito hogareño, el varón invade con su ropa toda la casa, utiliza para su siesta el sillón del salón impidiendo el uso de ese espacio común, monopoliza el televisor u ocupa con las piernas todo el espacio inferior de la mesa cuando se sientan alrededor de ella, entre otras maniobras. Y en cuanto al tiempo: el varón crea tiempo de descanso o diversión a costa de la sobrecarga laboral de la mujer (por ejemplo utilizar el fin de semana para "sus" aficiones, o postergar su llegada a casa luego del trabajo)

INSISTENCIA ABUSIVA
Conocido popularmente como "ganar por cansancio",  consiste en obtener lo que se quiere por insistencia inagotable, con agotamiento de la mujer que se cansa de mantener su propia opinión, y al final acepta lo impuesto a cambio de un poco de paz.

IMPOSICIÓN DE INTIMIDAD
Este mM consiste en una acción unidireccional de acercamiento cuando el varón desea, es una práctica coactiva en cuanto el varón no se molesta en negociar movimientos hacia la intimidad. Muy típico ejemplo de esto es la seducción forzada cuando él quiere sexo.


APELACIÓN A LA "SUPERIORIDAD" DE LA "LÓGICA" VARONIL
En este grupo se recurre a la "razón" (varonil) para imponer ideas, conductas o elecciones
desfavorables a la mujer. Utilizada por varones que suponen que tienen la 'única" razón o que la suya es la mejor. No tienen en cuenta los sentimientos ni las alternativas y suponen que exponer su argumento les da derecho a salirse con la suya. No se cesa de utilizar hasta que la mujer dé lógicas razones (las del varón, por supuesto), y obligan a que ella tenga muy en claro su propia posición si no quiere someterse. Provoca intenso agobio.


MICROMACHISMOS ENCUBIERTOS
Atentan de modo más eficaz contra la simetría relacional y la autonomía femenina, por su índole insidiosa y sutil que los torna especialmente invisibles en cuanto a su intencionalidad. En ellos, el varón oculta su objetivo de dominio y forzamiento de disponibilidad de la mujer. En algunas de estas maniobras esos objetivos son tan encubiertos y su ejercicio es tan sutil que pasan especialmente desapercibidas, razón por la que son muy efectivas. Utilizan, no la fuerza como los mM coercitivos, sino el afecto y la inducción de actitudes para disminuir el pensamiento y la acción eficaz de la mujer, llevándola a hacer lo que no quiere y conduciéndola en la dirección elegida por el varón. Aprovechan su confiabilidad afectiva y provocan en ella sentimientos de desvalimiento o impotencia, acompañadas de confusión, zozobra, culpa, dudas de si, (al no haber coerción evidente) que favorecen el descenso de la autoestima y la autocredibilidad. Por no ser evidentes, no se perciben en el momento, pero se sienten sus efectos coaccionantes, por lo que conducen habitualmente a una reacción retardada (y "exagerada" dicen los varones) por parte de la mujer, con mal humor, frialdad y estallido de rabia "sin motivo". Muchos de ellos son considerados comportamientos masculinos "normales" y son muy efectivos para que el varón acreciente su poder de llevar adelante "sus" razones y sus deseos, y son especialmente devastadores con las mujeres muy dependientes de la aprobación masculina. En general se utilizan en una sutil y compleja mezcla. De ellos he podido detectar hasta ahora los siguientes

ABUSO DE LA CAPACIDAD FEMENINA DE CUIDADO
Este es el grupo de mM probablemente más avalado y silenciado por la cultura. Por ellos el
varón utiliza y explota la capacidad de las mujeres de cuidado hacia otras personas. Esta
capacidad está muy desarrollada en ellas por efectos de su socialización que las impele a "ser
para otros". Alentadas por la cultura patriarcal, estas maniobras fuerzan disponibilidad
incondicional a través de la imposición de diferentes roles.


1.       Maternalización de la mujer. La inducción a que la mujer sea como una madre tradicional: cuidadosa y comprensiva, es una práctica que impregna el comportamiento masculino. De las múltiples caras de esta maniobra, algunas son: pedir, fomentar o crear condiciones para que la mujer priorice sus conductas de cuidado incondicional (sobre todo hacia el mismo varón) promoviendo que ella no tenga en cuenta su propio desarrollo laboral, acoplarse al deseo de ella de un hijo prometiendo ser un "buen padre" y desentenderse luego del cuidado de la criatura, manipularla para que sea el "complemento" del varón o el "reposo del guerrero,” etc.

2.       Delegación del trabajo de cuidado de los vínculos y las personas. Maniobras basadas en la creencia que lo doméstico y el cultivo de la conexión son patrimonio de la mujer. Se impone aquí de diversos modos que la mujer crea que es la encargada de cuidar la vitalidad de la pareja, el desarrollo de la cría y de los vínculos con ellos/as, con la familia de él e incluso con sus amigos. A La imposición del cuidado de los suegros y suegra.

3.       Requerimientos abusivos solapados: son pedidos sin pedir explícitamente, "mudos", que apelan a activar automáticamente los aspectos "cuidadores" del rol femenino tradicional y hacer que la mujer cumpla ese pedido sin percatarse que lo está haciendo por coacción. Ejemplos comunes de estos requerimientos son los comportamientos de "niño tirano" que utilizan los varones cuando enferman, la exigencia no verbal de ocuparse de la familia de él, sus amigos, y los animales que usualmente él promueve que los hijos tengan en casa, o los "antojos " masculinos (exigencias con las comidas, horarios y silencios). También corresponde a este grupo el victimismo por ser el "proveedor ", por el que requiere silenciosamente que no le pidan nada, porque su rol lo agobia.




Creación de falta de intimidad
Suele decirse que los varones tienen dificultades para la intimidad. Esto es cierto, pero también es cierto que la evitación de la intimidad es un recurso de dominación que ellos utilizan.
Estas maniobras transmiten el mensaje que para el varón lo importante es él y se manifiesta así:
v  Silencio.  Se controlan así las reglas del juego de modo opuesto a la apertura, confianza y desenmascaramiento y se tiene así una autoridad silenciosa. Y además, se monopoliza un recurso que se niega a los demás: información sobre sí (pensamientos, emociones) no aceptando que la mujer haga lo mismo y forzándola a tener que adivinar lo que a él le pasa y a girar a su alrededor para captar cuándo estará accesible. La insistencia de la mujer muchas veces es vivida por el varón como una persecución que él niega haber originado.
 
v  Aislamiento y puesta de límites. Estas son maniobras de puesta de distancia e imposición de no acercamiento que suelen utilizarse cuando la mujer quiere intimidad, respuestas o conexión y no se inhibe con el silencio. Como el silencio, estos mM imponen las reglas de vinculación. El aislamiento puede ser físico, encerrándose en algún espacio de la casa o en actividad, o mental, encerrándose en sus pensamientos.

v  Avaricia de reconocimiento y disponibilidad. Estas son maniobras múltiples de retaceo de
reconocimiento hacia la mujer como persona y de sus necesidades, valores, aportes y
derechos.

SEUDOINTIMIDAD
En este grupo de mM el varón dialoga, pero manipulando el diálogo, de modo de favorecer el
control y el ocultamiento, dejando a la mujer con menos poder al retacearle sinceridad.

v  Comunicación defensiva-ofensiva. El objetivo de la comunicación no es aquí la apertura sino que se habla para imponer y convencer.

v  Engaños y mentiras. Aquí el varón oculta u omite información para desfigurar la realidad y seguir aprovechando ventajas que si fuera sincero perdería.
DESAUTORIZACIÓN                                                                                                                                     Estas maniobras están basadas en la creencia que el varón tiene el monopolio de la razón, lo correcto y el derecho a juzgar las actitudes ajenas desde un lugar superior. Presuponen el derecho a menospreciar.
v  Descalificaciones. Suponen el derecho a valorar negativamente las actitudes de la mujer denigrándola y no dándole el derecho a ser valorada y apreciada a menos que obedezca las"razones" del varón
v  Negación de lo positivo. No se reconoce a la mujer sus cualidades ni los aportes positivos Colusión con terceros. Aquí, el varón intenta establecer alianzas con las personas con los que la mujer tiene vínculos
v  Terrorismo misógino. Se trata aquí de comentarios descalificadores repentinos y sorpresivos, tipo 'bomba", realizados generalmente en el ámbito público, que dejan indefensa a la mujer por su carácter abrupto
v  Autoalabanzas autoadjudicaciones. Se desautoriza a la mujer a través de la hipervaloración que hace el varón de sus propias cualidades o aportes.

PATERNALISMO.                                                                                                                                               En este tipo de maniobra se enmascara la posesividad y a veces el autoritarismo del varón, haciendo "por" y no "con" la mujer e intentando aniñarla.
  Manipulación emocional: Tenemos aquí a un grupo de mM donde el varón utiliza el afecto no para el intercambio emocional sino como instrumento para lograr el control de la relación. Se emiten mensajes que se aprovechan de la confianza y la afectividad de la mujer para promover en ella dudas sobre sí misma y sentimientos negativos, generando inseguridad y dependencia.
 Culpabilización-Inocentización: Este mM presenta dos caras. Por una, se hace sentir a la mujer en falta de los modos más variados, generalmente apelando a su "no saber hacer", o a no desempeñar "correctamente" su rol de esposa o madre.
      Dobles mensajes afectivos: En este tipo de maniobras el varón emite mensajes de afecto con un fin manipulativo oculto y que dejan a la mujer sin posibilidad de reacción: si los acepta, es manipulada, si no los acepta es culpabilizada por no ser afectuosa.
      Enfurruñamiento: Acusación culposa no verbal frente a acciones que no le gustan al varón, pero a las cuales no se puede oponer con argumentos "racionales" Ejemplo típico de esta maniobra es la frase: "A mí no me importa que salgas sola", dicho con cara de enfado, cuando la mujer decide realizar una actividad personal sin él, y que la hace sentirse abandonante y culpable.
  Autoindulgencia y autojustificación: En estas maniobras el varón se autojustifica o es muy indulgente consigo mismo frente a la no realización de tareas o actividades que hacen al cultivo de un vínculo igualitario. Procuran bloquear la respuesta de la mujer ante acciones e inacciones del varón que la desfavorecen puesto que al no hacerlas él, la obligan a hacerlas a ella
v   Hacerse el tonto: En este mM el varón elude responsabilizarse por sus actitudes injustas, su desinterés en el cambio o el no tener en cuenta a la mujer apelando a diversas razones que, según él, son inmodificables: la inconsciencia, las dificultades de los varones, las obligaciones laborales, la torpeza, la parálisis de la voluntad u otros defectos personales, o el propio bienestar.
v    Impericias y olvidos selectivos: Esta maniobra consiste en evitar responsabilidades a partir de declararse inexperto para determinadas tareas o manejo de aparatos, ocultando su nula predisposición para el aprendizaje.
v   Comparaciones ventajosas: Con esta maniobra el varón intenta acallar los reclamos de la mujer apelando a que hay varones peores que él, y que entonces no debería quejarse.
v    Seudoimplicación doméstica: Este mM es frecuente entre los varones progresistas, que demuestra que no existe un deseo de real corresponsabilidad en lo doméstico.
v  Minusvaloración de los propios errores: Los propios errores, descuidos, desintereses y equivocaciones en lo que hace al trabajo doméstico y de conexión son poco tenidos en cuenta y fácilmente disculpados.

MICROMACHISMOS DE CRISIS
Suelen utilizarse en momentos de desequilibrio en el estable disbalance de poder en las relaciones, tales como aumento del poder personal de la mujer por cambios en su vida o pérdida del poder del varón por razones de pérdida laboral o de limitación física.
v  Hipercontrol: consiste en aumentar el control sobre las actividades, tiempos o espacios de la mujer.
v  Seudoapoyo: Apoyos que se enuncian sin ir acompañados de acciones cooperativas, realizados con mujeres que acrecientan su ingreso al espacio público.
v  Resistencia pasiva y distanciamiento: consiste en utilizar diversas formas de oposición pasiva y abandono: falta de apoyo o colaboración, desconexión, conducta al acecho (no toma la iniciativa, espera y luego critica.
v  Rehuir la crítica y la negociación: se intenta acallar los reclamos de la mujer respecto a las actitudes dominantes del varón y evitar el cambio sosteniendo que él no lo deseó.
v  Promesas y hacer méritos: Maniobras en las que frente a reclamos de la mujer el varón realiza modificaciones puntuales que implican ceder posiciones provisoriamente por conveniencia, sin cuestionarse la creencia errónea de la "naturalidad" de la tenencia de dicha posición.
v  Victimismo: el varón se declara víctima inocente de los cambios y "locuras" de la mujer, con culpabilización acompañante para intentar doblegarla.
v  Darse tiempo: Este mM consiste en postergar y alargar el tiempo de decidirse a darle  importancia a los cambios y reclamos femeninos o a cambiar, hasta que haya algo que obligue (en general un ultimátum de separación). Se manipula el tiempo de la respuesta al pedido de cambio intentando dilatar la situación de injusticia relacional.
v  Dar lástima: el varón procura que se apenen de él para lograr que la mujer ceda. Para ello, puede, desde buscar aliados que comprueben lo "bueno" que él comportamientos autolesivos

EFECTOS DE LOS MICROMACHISMOS
La efectividad de todas estas maniobras, junto a la falta de autoafirmación de la mujer, forman una explosiva mezcla con enormes efectos negativos para ella y el vínculo que, como decíamos al comienzo de este artículo suelen ir haciéndose visibles a largo plazo. 
Habitualmente no suele reconocerse la causalidad interpersonal de estos efectos, que suelen atribuirse culposamente a la mujer. En los varones no solo producen efectos "positivos".
En las mujeres suelen provocar: 
v  Agotamiento de reservas emocionales y energía para sí, con una actitud defensiva o de queja ineficaz por el sentimiento de derrota e impotencia que producen.
v  Deterioro enorme de su autoestima, con aumento de la desmoralización, aumento de la inseguridad y disminución de la capacidad de pensar.
v  Disminución de su poder personal y parálisis del desarrollo personal.
v  Malestar difuso, irritabilidad crónica y hartazgo de la relación.
En los varones los efectos de su ejecución suelen ser:
v  Aumento o conservación de su posición superior y de dominio, con desinterés creciente de las necesidades y derechos de la mujer.
v  Afirmación de su identidad masculina, sustentada en las creencias de superioridad sobre la mujer y la autonomía auto afirmativa con negación de la vincularidad.
v  Aislamiento receloso creciente, ya que el dominio no asegura el afecto femenino, sólo obediencia, y sólo puede generar aumento del control o aumento de la desconfianza e incomprensión hacia la mujer.
En el vínculo producen:
v  Encarrilamiento de la relación en dirección a los intereses del varón, favorecido por el mandato cultural hacia las mujeres de que acepten al varón como es y que lo traten con sus armas "ocultas".
v  Etiquetamiento de la mujer como "la culpable" del deterioro del vínculo, cuando ella desea un cambio y él se niega a moverse hacia la igualdad.
v  Guerra fría, transformación de la pareja en adversarios convivientes y empobrecimiento de la relación, creándose el terreno favorable para otras violencias y abusos.

COMENTARIO:
La violencia contra la mujer es un problema muy grave y común a nivel mundial, lamentablementes a veces imperceptible ante los demás y otras veces muy evidente. Sin embargo para todas las personas no es tarea fácil tolerar este problema, sobre todo para las mujeres que a veces sufren personalmente este tipo de abuso y para aquellos  que se oponen a  que la mujer  sea maltratada ya sea física o psicológicamente.
A través del siguiente artículo hemos podido darnos cuenta como el hombre machista usa una infinidad de artificios con tal de manipular a la mujer, solo para su propio benefio, tratándola como si ella para él tuviera menos valor, es lamentable que algunas mujeres no se den cuenta de ello y sufran este abuso encubierto.
Este artículo no pretende juzgar a los varones en general, sino que es una crítica a un modelo masculino tradicional que se basa en creer que el varón es superior a la mujer habiendo quedados atrapados en el pasado. De este modo derivan violencias de género, aquellos varones son los únicos responsables de cambiar esta situación, para eliminar y desterrar relaciones destructivas sobre todo que afectan a la mujer.

GLOSARIO:
Violencia: Es el tipo de interacción humana que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer un daño o sometimiento grave (físico, sexual o psicológico) a un individuo o una colectividad; o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o las futuras. 

Machismo: Es una ideología que engloba el conjunto de actitudes que los hombres de hoy en día hacen, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a promover la negación de la mujer como sujeto indiferentemente de la cultura, tradición, folclore o contexto.

 Coerción: Es la coacción mediante imposición de un castigo o pena (legal o ilegal) con el objetivo de condicionar el comportamiento de los individuos.


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